De peripecias en los blogs colaborativos y otros entuertos macabrones

A pesar de encontrarme escribiendo esta entrada, difícilmente podría llegarme a considerar un blogger como tal, dado que a diferencia de muchos otros compañeros y amigos en este mundo del Software Libre, yo tengo solo unos meses en ésto, a diferencia de los años que ellos llevan quemándose las pestañas, la mayoría de ellos sin solicitar algún tipo de compensación y donde lo mínimo que debieran recibir, es el crédito de la autoría por sus publicaciones cuando por “X” circunstancia consideremos conveniente hacer uso de su material, cosa que además de ser una justa forma de reconocimiento, es algo que nos haría crecer como comunidad y afianzar el tipo de lazos que tanto hacen falta en un mundo cada vez más caótico y trastornado por situaciones de las que cada vez es más difícil escapar.

Pero qué pasa cuando por la razón que sea, decides ser parte de un proyecto colaborativo, en donde tu puedes hacer tu parte, poner tu granito de arena… Por buenas que sean tus intenciones, siempre estarás sujeto a la otra parte, a lo que hagan o no hagan los demás.

Encontrarse con errores, roces, discusiones entre compañeros, etc., no son una presencia extraña, sino elementos que necesariamente requieren irse manifestando para poder ir haciendo los ajustes necesarios en la maquinaria, de tal modo que no nos deje tirados a mitad del camino (valga de algo el símil).

Hace cosa de nada, nos encontramos dentro de nuestro equipo redactores con una situación bastante sonada en estos días, que tiene que ver con lo que podríamos resumir y catalogar en un penoso “Copy-Paste”, cosa que insisto, podría haberse resuelto con la simple acción de citar una fuente, y por otro lado, haciendo una revisión previa del contenido para verificar que no hubiera sido tomado sin mas del algún otro sitio, sirviéndose groseramente del trabajo de otros.

Errores cometidos, medidas correctivas tomadas, mal entendido aclarado, fin de la historia…

Me gustaría que pudiera ser algo tan simple como eso, pero no lo es, al menos no para mi, porque esto me tiene quebrándome la cabeza, debatiéndome ente si se debe debe confiar o no confiar en el criterio o no de las personas, en su responsabilidad y capacidad de auto-moderación.

Cabreado estoy y me resulta absurdo tener que andar cuidando de entrada lo que hago, pero al mismo tiempo, y más delicado aún, el tener que estar atento a lo que hagan los demás para así evitar sorpresas desagradables.

Es una sensación de desconfianza que no promueve la cohesión entre la personas y su trabajo, no suma puntos, sino que resta y demerita, nos hace partícipes de una embarrada de porquería, producto de un ingenuo daño colateral, muy probablemente no intencionado, pero a final de cuentas, con secuelas imposibles de ocultar.

shit

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Acerca de Ricardo Espinosa

Psicopompo, curioso del misterio, entusiasta del software libre.
Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a De peripecias en los blogs colaborativos y otros entuertos macabrones

  1. Habéis actuado bien al ver el problema y eso dice mucho de vosotros, no creo que haya que darle más vueltas.

    Cada persona es un mundo y un mundo lleno de personas cada una con su historia y forma de ser o actuar.

    No se ha perdido nada de vital importancia y como se dice en mi país ¡más se perdió en Cuba!

    Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

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